Borde narrativo
- Francisco Vallenilla

- 19 abr
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 20 abr
300 palabras sobre Marciano, de Nona Fernández

Nona Fernández ficciona la vida de Mauricio Hernández Norambuena, el comandante Ramiro del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, encarcelado en Chile. Cumple dos condenas de quince años, una como autor intelectual del asesinato en 1991 del senador Jaime Guzmán; otra, por el secuestro ese mismo año de Cristián Edwards, hijo del propietario de El Mercurio, diario que se había alineado con la dictadura. Ya había estado preso: en una prisión de máxima seguridad chilena, de la que se fugó en 1996 colgado de la cesta de un helicóptero; en Brasil, por el rapto de un ínclito publicista, de donde lo extraditaron en 2019. Entre una y otra, errancia clandestina por países suramericanos e integración a la guerrilla colombiana. A una vida aureolada por la lucha fiel a un objetivo superior y, al mismo tiempo, manchada por crímenes y bandidismo, ¿cómo se la narra sin acreditar el mito, pero intentando comprender la deriva delictual del sueño socialista de un muchacho de Valparaíso? Los pasos delicados de la escritora chilena sobre ese filo constituyen Mercurio (2025), una novela de diálogos de sutil confrontación entre N y M, cuyas iniciales pierden en varios tramos su clara referencialidad y hacen pensar en aquel intercambio sostenido por Miguel de Unamuno y Augusto Pérez en Niebla (1914): “Mire usted bien, don Miguel... no sea que esté usted equivocado y que ocurra precisamente todo lo contrario de lo que usted se cree y me dice (…) No sea, mi querido don Miguel, que sea usted y no yo el ente de ficción, el que no existe en realidad, ni vivo, ni muerto... No sea que usted no pase de ser un pretexto para que mi historia llegue al mundo...” le responde Augusto, tras enterarse de que no existe más que como producto de la imaginación del escritor español.






