Biografía
Nona Fernández es actriz y escritora. Ha desarrollado su carrera artística en torno a la memoria histórica y personal de los años marcados por la dictadura. Su primer libro, El Cielo (2000), es una recopilación de cuentos, algunos de ellos previamente galardonados y publicados en antologías. Escribió su primera novela en 2002, Mapocho, en Barcelona, con la mirada puesta en su Chile natal. Posteriormente publicó Av. 10 de Julio Huamachuco (2007), Fuenzalida (2012), Space Invaders (2013), finalista del National Book Award, Chilean Electric (2015), ganadora del premio Mejores Obras Publicadas del Consejo Nacional del Libro, y La dimensión desconocida (2016), galardonada con el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, que otorga la Feria del Libro de Guadalajara y finalista del National Book Award, y sus recientes trabajos Voyager (2019), Preguntas Frecuentes (2021) y ¿Cómo recordar la sed? (2023) // En sitio web del Centre de Cultura
Contemporània de Barcelona.
Entrevista
“… cada vez más, mis libros se han ido decantando por la no ficción, y no por ello dejan de ser literarios; yo no hago reportajes, no hago documentales, claro, siguen siendo libros literarios, pero que ya no tienen ficción. Me interesa mucho ese diálogo con la realidad, su reciclaje, irla metabolizándola como una célula. Eso define lo que he estado haciendo en los últimos años” // En Cuadernos Hispanoamericanos.
Entrevista
“Escribir implica tomar decisiones, radicalizar pensamientos, develar las propias inquietudes y procesarlas, hacerse cargo de ellas, tener la obligación de entregar algo interesante, una mirada clara sobre lo que vemos, pensamos e imaginamos. La escritura, lo mismo que una función de teatro, detiene el tiempo en un ejercicio reflexivo y generoso que dura el número de páginas que tiene cada libro o la cantidad de minutos que dura la función. Escribir es un acto cariñoso. Es una manera de estar en el mundo” // En La Izquierda Diario.
No hay contenido
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Siempre estaba comprando nuevos libros, más rápido, lo reconozco, de lo que mi capacidad de lectura me permitía leerlos. Pero mientras estuviera rodeado de ellos, eran garantes de una vida más amplia, mucho más preciosa y necesaria de la que me veía obligado a llevar cada día. Si era imposible mantener siempre esa vida superior, por lo menos podía tener sus signos al alcance de la mano"
Saul Below
El hombre en suspenso


